II Concurso de relatos breves de la Biblioteca Municipal
PRIMER PREMIO
Título: La princesa que le gustaba el fútbol
Autora: Nawja El Oumari
Categoría 2 (niños y niñas de 12 a 14 años)
La princesa que le gustaba el fútbol.
Hace tiempo, en un palacio precioso, nació una princesa muy hermosa a la que le gustaba jugar al fútbol. Todos sus compañeros se reían de ella pero sus amigos le decían que no dejase de perseguir sus sueños. Uno de sus mejores amigos le dijo: “¿por qué no se lo dices a tus padres?”. La princesa convenció a sus padres de que lo que más deseaba era jugar al fútbol y que de mayor quería ser futbolista. Sus padres dijeron: “en este país las chicas no pueden jugar al fútbol”. Entonces se le ocurrió una idea que era buscar un país donde las chicas pudiesen ser de mayor lo que les gustase. Sus padres buscaron, buscaron y buscaron. Encontraron un lugar llamado Castilla y León y allí un pueblo muy bonito que se llamaba Castronuño.
Al día siguiente se despidió de sus amigos y toda la familia se fue a Castronuño. Sus padres buscaron un palacio pero no encontraron un palacio. La princesa dijo “mirad, hay una casa que se parece a un palacio”. Era una casa enorme, de color rosa por fuera, con tres pisos y veinte habitaciones en total. Costó mucho dinero, pero como era la familia de una princesa no importaba.
La princesa se apuntó a un colegio llamado CRA FLORIDA DEL DUERO. En él la princesa hizo muchos amigos y su tutora le dio una hoja donde había muchas actividades. La princesa entregó a sus padres la hoja y la apuntaron a fútbol sala.
Pasados unos años la princesa creció y se hizo futbolista. Ganó mucho dinero y muchos trofeos.
Un día, cuando iba a jugar vio a un chico que le gustó y ella al chico. Les daba vergüenza al principio hasta que dijeron a la vez que se gustaban. Él también era futbolista y jugaron muchos partidos los dos juntos. La princesa le preguntó “¿dónde vives?” y él le dijo que vivía en Madrid pero que había venido a Valladolid. La princesa le dijo que por qué había venido a Valladolid y él sólo le contestó que era una larga historia. La verdad es que él era un rey también.
Ambos regresaron a sus casas y contaron a sus familias que se habían conocido. Las familias celebraron diciendo “¡qué bien! hay novios”.
Pasados unos años se casaron y tuvieron dos hijos, una chica y un chico.
Al niño le gustaba jugar a las muñecas con su hermana y a la niña le gustaba jugar con coches. Los niños se lo dijeron a su madre, que al niño le gustaban cosas de chicas y a la niña cosas de chicos. Su madre les dijo que daba igual lo que les gustase, que no hay nada solo para niños o solo para niñas, lo importante es que les gustase jugar con ello. Los niños se fueron a jugar muy contentos, dieron un paseo por la ribera del río y se bañaron en el Duero.
Desde entonces fueron muy felices con su nueva vida y siempre persiguieron sus sueños.
Fin
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